¿Qué fue del procurador romano Poncio Pilato después de condenar a muerte a Jesucristo?

Reportaje elaborado por Zona Evoluciona

Si los historiadores han logrado acreditar fehacientemente la existencia real de Jesús de Nazaret -motivo por el cual la historia de la humanidad se divide en antes y después de Cristo- también han logrado demostrar que el prefecto romano que gobernaba Judea al momento de la muerte de Cristo (hecho ocurrido en el año 784 después de la fundación de Roma) fue Poncio Pilato, funcionario que, según algunos autores, habría pertenecido a la noble familia de los Poncios, estirpe perteneciente a la orden ecuestre y originaria probablemente de la localidad de Benevento, en Italia.

El historiador judío Flavio Josefo narra que Pilato, miembro del orden ecuestre y quinto prefecto romano de la provincia romana de Judea entre los años 26 y 36 d.C., tras ser designado en ese cargo por el emperador Tiberio, introdujo en Jerusalén unos estandartes con el busto de Tiberio, que originaron un gran revuelo en la población de esa ciudad hasta que Pilato revocó la medida y los retiró. Este historiador también cuenta que Pilato utilizó dinero del Templo para construir un acueducto, aunque en esa ocasión las iras judías fueron duramente reprimidas por los romanos. Los Santos Evangelios canónicos han presentado a Poncio Pilato como responsable ejecutivo del suplicio y crucifixión de Jesús de Nazaret, luego que Cristo fuera enviado a su presencia por los fariseos y miembros del Sanedrín. Éstos habían solicitado a Pilato que ejecutara al Nazareno, ya que lo habían hallado culpable de blasfemia, y la pena capital, debido a que Judea era una provincia del Imperio, sólo podía ser aplicada por los romanos.

Juan Chapa, profesor de Teología de la Universidad de Navarra, en una nota publicada por el diario español ABC, comenta que “según una tradición recogida por Eusebio, Poncio Pilato cayó en desgracia bajo el imperio de Calígula y acabó suicidándose”, agregando que también existen otras versiones menos fiables que aseguran que Pilato fue cesado de su cargo y desterrado a la Galia donde murió. Si bien no se sabe a ciencia cierta cómo y dónde murió Poncio Pilato, una leyenda cuenta que el procurador romano que ordenó la muerte y crucifixión de Jesucristo se mató con su propio cuchillo y su cuerpo fue después atado a una rueda de molino y arrojado al rio Tíber, en Roma, pero inexplicablemente se habrían perturbado las aguas, por lo que fue llevado a Vienne y hundido en el río Ródano. Allí, en vista que volvería a ocurrir lo mismo, su cadáver fue llevado hasta un lago de una montaña cercana a Lucerna (Suiza), que aún hoy es llamada Pilato.

Hoy, Poncio Pilato es el arquetipo del hombre poderoso, pero débil e indeciso, que no duda en sacrificar la justicia en sumisión a sus intereses personales y políticos. La Enciclopedia Católica lo describe como “un tipo de hombre mundano, conocedor del derecho y ansioso de cumplirlo en la medida que pudiera ser hecho sin sacrificio personal de ninguna clase, pero cediendo fácilmente a la presión de aquellos cuyo interés era que él actuase de manera diferente. Él hubiera gustosamente absuelto a Cristo, y hasta hizo serios esfuerzos en esa dirección, pero cedió a la presión de inmediato cuando su propia posición fue amenazada”.

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