Conoce la historia de las siete hermanas victorianas que hicieron millones con su largo cabello

A fines del siglo XIX, según consignó el portal de “Ripley’s”, siete hermanas oriundas de Sutherland cautivaron a las multitudes con sus largos mechones. Recorrían el mundo mediante ferias o museos itinerantes con entradas de diez centavos, además de participar de espectáculos de circo de Barnum, e incluso ferias mundiales.

Inicialmente comenzaron su vida en el mundo del espectáculo como un grupo musical, sin embargo, la audiencia no concurría a escucharlas. Sólo querían apreciar sus cabellos largos que en la época victoriana se utilizaba el pelo tomado y muy ordenado lo que era relacionado a una sociedad educada.

La familia comenzó a comercializar su cabello más que sus talentos y capitalizó la tendencia de la medicina patentada vendiendo lo que llamaron “fertilizante para el cabello” en las ferias de las cuales participaban. En esos espacios masivos promocionaban que esta loción “secreta” que su madre había usado para hacer que sus cabellos caídos crecieran tanto. No obstante, a pesar del éxito en la promoción del producto, este era sólo una mezcla de alcohol, aceite y agua que habían inventado recientemente. Aquello se debía a que su madre ya había muerto y se llevó la receta para el crecimiento del cabello a la tumba.

A pesar de esto, la mezcla los hizo ricos: junto con otros ungüentos y jabones, obtuvieron un dineral en ventas el primer año. Cuando una de las hermanas murió en 1893, la familia simplemente contrató a una hermana de reemplazo para mantener el espectáculo en la carretera. Lamentablemente, las Hermanas Sutherland cayeron en desgracia cuando el cabello corto se puso de moda, pero aún así lograron ganar de bastante dinero en el transcurso de su carrera. Las niñas usaron los recursos económicos para construir una mansión en la granja familiar, donde vivieron la mayor parte del resto de sus vidas juntas, puesto que sólo dos de las hermanas se casaron.

Reportaje de Zona Evoluciona